Lágrimas derramadas I

Lágrimas derramadas I

Suri a sus 55 años de edad todavía no puede olvidar lo ocurredo hace treinta años atrás...cómo su vida y la de los suyos cambió en un abrir y cerrar de ojos. Y todavía las noches que pasa soñanñdo se convierten éstas en sus seguidoras pesadillas y su hija Sakura le es imposible poder curar esas heridas que su madre llevará consigo el resto de su vida.

Suri vivía en un bloque de apartamentos junto a su hermano pequeño y sus padres. Su padre era trabajador en la mina, como casi todos los tarbajadores que en la Isla de Hashima vivían. Un trabajo duro y cansado pero que a cambio les ofrecia una pequeña vivienda para poder residir en ella. 

Suri iba al colegio y cada mañana esperaba a Kaito su mejor amigo y compañero para ir juntos a la escuela. Esa mañana de principios de Abril se había propuesto que al terminar las clases pedirle a Kaito de quedar en su lugar favorito: bajo el árbol donde se conocieron por primera vez siendo niños. Quería decirlo cuánto lo quería, cojerle de la mano y mirarle a los ojos para decirle lo que sentía su corazón. 

Suri estaba enamorada de él y aunque ella no lo supiera Kaito también la amaba. 

Al llegar a casa le dijo a su madre que despues de hacer todas sus quehaceres se iriaa ver a su amigo, pero éste llamó a su puerta con ánsias de verla. Saludo formalmente a su familia y después fueron al parque. 

Ambos no se atrevían a decirse lo que sentían, tampoco era el lugar idónea para quedar o al menos no era allí donde se lo había propuesto  Suri...pero lo importante era estar a su lado, en el lugar que fuera. Se formó un silencio profundo pero hermoso. Los niños pequeños habian estado abandonando el parque seguidos de la mano de sus madres, los perrros hicieron lo mismo y una brisa primaveral habitó el ambiente. 

No necesitaron palabras para decirse lo que sentian el uno y el otro.  Suri fue a abrir los labios para decirle una cosa cuando Kaito se giro para mirarla, una mirada profunda y hermosa que cautivaba. Poseía un brillo especial. O para Suri lo era. y alzándole la barbilla le besó sin más. 

Fue un beso largo y profundo que les envolvió en una nube. No habia ni parque ni gente, ni ruido alguno. Solo silencio y ellos dos. No importaba palabras en ese momento que ójala hubiera durado toda la eternidad. 

Empezaba a oscurecer y sus la pasión pudo más que ellos. Sus ropas se desprendieron de ambos cuerpos y aferrados el uno al otro se encontraron. Pasaron casi hasta la medianoche...cuando apenas se dieron cuenta los dos tuvieron que irse corriendo de la mano a su casa, prometiendose verse al día siguiente bajo árbol donde se conocieron por primera vez.

Suri aquélla noche soñó con su amado Kaito que le correspondió como un ángel que adora a su estrella. Durmió profundamente sin percibirse de las noticias que iban deambulando de boca en boca de los adultos; El petróleo iba a sutituir el carbón. En sus 19 años no podía percibir lo grave que eso podia resultar y las consecuencias que preocupaban a sus padres.

- No se que haremos...o lo que va a pasar, querida - le dijo preocupada su padre a su madre.

- Tranquilo, todo se va a arreglar - le intento calmar su mujer. Ahora quien me preocupa es Suri...no sé tengo la corazonada de que le gusta ese chico...Kaito y todavia es muy joven para ir detras de chicos. Debería concentrarse mas en estudiar.

 

Al día siguiente Suri sabía que tenia prohibido cojer el kimono de su madre...no la dejaba ponerselo ni dentro de casa, le decia constantemente que no lo tocara ni se le ocurriera ponérselo, la podrían tratr de "cualquiera". Pero Suri queria estar guapa para su segundo en cuentro con Kaito y cojío el Kimono y se lo guardo en la mochila para luego ponérselo. 

De reojo miraba a Kaito abasorto en sus estudios y escuchando lo qu el profesor estaba diciendo. Y Kaito le devolvió la mirada de un amor que impregnaba que ya no pudo concentrarse, solo deseaba salir para reencontrarse con él. Con su amor. 

A la salida Kaito fue a esperarla bajoel árbol donde florecen los cerezos...Mientras Suri, en vez de ir directamente a dónde habían quedado . Fue a cambiare en uno de los baños públicos. Se quito el uniforme del colegio y se puso el kimono rojo con un toque de pintalabios del mismo color. Parecia más adulta, más bella. ¿Porque su madre le peocupaba tanto que se lo pusiera?. Suri tuvo que entretenerse un poco y hacer el camino más largo para llegar a su Destino.

Absorta en sus cosas, no percibio que dos chicos la estaban siguiendo...Fue a atrevesar el bosquecillo que daba al camino donde se encontraria con Kaito.

- A dónde vas con tanta prisa, perciosa? - pregunto un chico alto y corpulento.

Suri se asustó al oir la voz y se giró con rapideza haciendo volar al vuelo su vestido.

- ¿Quién eres?, pregunto asustada

- Alguien que quiere compañía, geisha...

- Yo no soy ninguna Geisha!

- Ah no?, pregunto otro de los dos, quien la sujetó por detrás para impedir que escapara

- Suéltme!, me tengo que ir, exclamó Suri asustada

- Sí, te irás. Pero antes nos complacerás a los dos, preciosa. No es así?

Kaito preocupado se sentó pensando en Suri en el porqué tardaba tanto...no podia imaginarse en que su llegada tal vez no regreasria.

Suri no podía pensar, se sentía mareada. Pensaba en Kayto que la debía esperar y ella no llegaba. Se encontrabas semidesnuda, con el vestido hecho harapos, no podía razonar ni pensar. Solo sentia las manos de unos extraños tocandole y ella danzando con pasos torpes mareada sin saber si pertenecia a este mundo o al otro. 

Cuando de repente la Isla estalló. Una explosión se genero por todo haciendo volar a todo habitante . 

Kaito impulsado por eldolor llamó a gritos a Suri, quién no recibió respuesta. 

Suri inconsciente sobrevivió, fue una de los pocos supervivientes que quedaron y en un convento la curaron de sus heridas, de las que pudieron. 

De la tragedia más tarde llegó la calma y el nacimiento de una niña; hija de Kaito; tenía sus mismos y brillantes ojos.

¿Cuando podran reencontrase de nuevo?