El Secreteo de mi alma Gemela I

El Secreteo de mi alma Gemela I

Iker se encontraba de paseo con sus padres. Era un día de invierno y apenas había gente por las calles frías de Madrid. Iker era un niño muy activo de unos seis años de edad, cuyos ojos azules perseguían y observaban cualquier cosa que se moviera a su alrededor además de ser un niño muy listo y curioso. Se encontraban cerca de un parque, apenas sin niños ni ambiente, pero Iker insistió tanto en ir a jugar aunque hubiera pocos niños que sus padres cedieron.

- Esta bien, pero solo un poco, y luego nos vamos, le reclamó su madre. Está oscureciendo y pronto nos iremos a casa

- Déjalo, María. No te preocupes, le dijo su marido. Mientras, ¿ porque no vamos a tomr un café al lado de la plaza, mientras juega un ratito?, propuso Pedro, su marido. 

En el parque tan sólo quedaba una niña y él jugando y otro niño algo más alejado cerca de los columpios que se estaba balanceando...Iker se dirigió hacia el niño que estaba solo balanceándose, como si fuera e viento quien lo empujará hacia adelante y hacia atrás, impulsándolo y elevándolo cada vez más alto. Al acercarse Iker el niño del columpio fue amainando dejando el columpio parado hasta que Iker ocupó el que estaba a su lado.

Hubo un momento de silencio. Quedarón ellos dos solos y las hojas de los árboles empezarón a moverse y una brisa empezo a envolver el ambiente. Iker se encontraba diferente...se encontraba distinto, tenía una sensación de que conocía a ese niño, que aunque tuviera la cabeza agachada y no pudiera verle su rostro le era familiar...

- hola!, se apresuró a decir.

-hola, Iker...,le contestó el otro niño.

Una sorpresa se llevó Iker al reconocer esa voz, se parecía muchísimo a la suya y..¿como sabía su nombre?

-Oye...¿Cómo sabes mi nombre?

Lentamente el niño que seguía con la cabeza agachada fue irguiéndose poco a poco hasta que sus miradas se cruzaron e Iker se vió reflejado en su propio rostro. Terror, pánico, sorpresa, curiosidad. ¿Como era posible que ese niño se asemajara, fuera iguel que él? 

- No tengas miedo, le calmó. ¿sabes guardar un secreto, Iker? le pregunto muy serio.

- Sí, respondió éste temblando

Y posando las manos sobre las de Iker, cuyo tacto no percibió, le dijo: Soy tu gemelo. Mamá y Papá nos tuvieron a nosotros dos. Me hubiera llamado Sergio pero desgraciadamente me perdí por el camino...Una lágrima transparente casi invisible resbaló de la mejilla de Sergio. Puede que me tomes por un loco o simplemente no me creas pero necesitaba contartelo, decirtelo cuando estuvieras solo. 

- Espera un momento, le detuvo Iker. Eso significa que tu eres mi hermano gemelo!, pero ¿porque puedo verte y tus manos me transpasan las mías?

- Iker los gemelos siempre tienen que estar juntos, deben mejor dicho, aunque yo no esté en la tierra y sea para tí un alma. Eso sí, eres el único que me puedes ver y el único con el que puedo hablar. Sé que es algo precipitado y una cosa que no te esperabas ya que estas cosas no suceden cada día.

- Yo...tartamudeo Iker. No se que decir. Guardaré el secreto o tengo que decir; nuestro secreto. Ahora sé que es tener un hermano, aunque de forma diferente.

- Estaré a tu lado si lo quieres, si me necesitas lo que en ocasiones desaparecere y volvere a aparecer y tú me verás. ¿Me crees?

- Sí te creo. Es dificil entenderlo pero sí te creo. Somos iguales. Te quiero, Hermano. 

Y en un profundo silencio se fundieron en un eterno abrazo que para Iker y Sergio hubieran permanecido as toda la noche de ser por sus padres que llamaron a iker 

- Iker, vamos a casa..pero que haces!. Te has enredado con el columpio?.

- Ya voy, grito éste.

Antes de irse, Sergio lo miró: Prométeme que guardaras el sescreto. Te lo he dicho ahora porque sabia que podia hacerlo.

Claro que lo guardaré, le contestó Iker con una mirada profunda de amor hacia un hermano que nunca hubiera imaginado tener.